Cómo fotografiar conciertos (I). Meter la cámara al recinto …y usarla 4

Acreditaciones

Acreditaciones. Los "cencerritos"

De un tiempo a esta parte, el tema de meter una cámara de fotos en un concierto ha cambiado radicalmente. Se suele decir que por culpa de las cámaras digitales, aunque yo no creo que sea así.

Pero, antes de entrar en materia con el post de hoy, me gustaría hacer un inciso para aclarar, una vez más, que escribo desde Bilbao y que lo que aquí diga tiene su contexto en esta ciudad. Puedo presumir -¡y lo hago!- de haber fotografiado en escenarios de medio planeta; desde el hardcore de Edge of Spirit en el Antiknock en Shinjuku (Tokio), al high energy de The Durango Riot en el Debaser de Estocolmo, pasando por Jay Reatard (DEP) en el Bowery Ballroom de Nueva York, por citar tres lugares bien diferentes entre sí, pero los usos y costumbres de cada escena pueden ser muy diferentes de lo que yo cuente aquí.

Tradicionalmente, en un concierto no se podía meter, y mucho menos utilizar, una cámara fotográfica salvo previa acreditación para hacerlo. Punto. Así ha sido durante años y echar un flashazo desde el público en mitad de una actuación ha sido siempre un deporte de riesgo.

Hoy día, quien quiera hacer fotos de esta temática, poca excusa tiene para no hacerlo. La llegada de los teléfonos celulares con cámara -y no de las cámaras digitales que, en esencia, no cambiaron gran cosa respecto a la era química- ha hecho imposible controlar a un público ávido de imágenes …y poco exigente con la calidad de las mismas.

Los road-managers y responsables de las salas, desbordados, permiten ahora, en casi todo tipo de eventos, entrar con cámara, siempre que ésta sea “no profesional”, cosa que siempre significa algo distinto para él que para nosotros, pero él manda.

Sin acreditación
Aún con todo, en las salas pequeñas y medianas (menos de 1000 espectadores), no suele haber problema para presentarse delante del escenario con una cámara de cualquier tipo, profesional o no, sin necesidad de pedir permisos ni acreditaciones. Así, será en estos recintos en los que la oportunidad de desarrollar nuestra actividad resultará más fácil y satisfactoria, aparte de que, por norma general, también es donde mejor se disfruta de la música.

Según mi experiencia, esto es válido en cualquier parte del mundo. A mí no me han puesto pegas para entrar con la cámara, en este tipo de salas, nunca, en ninguna ciudad.

Con acreditación
Para fotografiar a los grandes, sin embargo, será imprescindible hacerse con una acreditación de fotógrafo. Conseguirla, según el artista en cuestión, puede resultar complicado. En todo caso, hay que tener en cuenta que este permiso se da en función de que se asiste al evento a hacer un trabajo (con contrato o no, remunerado o no, es otra cuestión) y hay que demostrar que es así, cosa que podemos hacer de varias maneras.

Medios de comunicación
La forma más habitual y directa de conseguir ser admitido en el foso de fotógrafos es hacer las fotos para un medio de comunicación. A más audiencia y/o prestigio del medio que te envíe como fotógrafo, más fácil será acceder a fotografiar estrellas de relumbrón. Así pues, la idea para poder fotografiar algún día a Beyoncé, pasa por meter la cabecita en algún periódico o revista.
Esta estrategia también ha sufrido variaciones, en los últimos años, con la aparición de internet, los blogs y los webzines musicales. La posibilidad de presentarse ante el promotor del concierto como enviado de un medio se ha multiplicado por mil. Esto, en principio, ha facilitado las cosas a los fotógrafos y dificultado la labor de quien tiene que poner el filtro, puesto que todo el mundo no cabe en frente del escenario, por lo que, en estos momentos, reina la incertidumbre. Muchos medios digitales piden pases para sus fotógrafos y quedan a expensas de la política de acreditaciones de cada promotor o mánager, dato que no siempre es conocido de antemano.

Trabajando para la sala o el promotor
Otra forma de conseguir la acreditación de fotógrafo es trabajar para la sala en la que se realiza el concierto o para el promotor que lo organiza.
Es una práctica muy poco extendida, al menos en mi alrededor. En Bilbao sólo sé de un local en el que haya “fotógrafo oficial” y desconozco por completo los detalles contractuales de la relación. Sí que es habitual en los festivales de cierta envergadura, que siempre tienen uno o más fotógrafos oficiales.

Lo mismo cabe decir de los promotores que, la verdad, poca necesidad tienen de contratar fotógrafo alguno, cuando suelen obtener gratis las fotos que necesitan (volveré sobre este punto en otro post).

Trabajando para el grupo o management
Una tercera vía, también muy poco trabajada, por lo que yo conozco, es ser contratado por el propio grupo o agencia de mangement. Sí se da, con relativa frecuencia, para conciertos puntuales, pero relaciones a medio-largo plazo son escasísimas (a mi alrededor, insisto).
Obviamente, por esta vía sólo se consigue fotografiar al grupo concreto o a los grupos que lleve la agencia en cuestión.

Amiguismo
Finalmente, podemos recurrir al clásico colegueo. Ser conocido, o persona de confianza, de algún implicado en la decisión de dar la acreditación puede ser una forma de conseguirla.

Personalmente, es una estrategia de la que procuro huir en la medida de lo posible, aún en los casos en los que tengo posibilidades reales. Suele ser una forma de relación en la que no quedan nada claros los roles y que, a buen seguro, hipotecará el trabajo fotográfico (y/o la relación de amistad). Recurrir a la agenda para conseguir algo, coloca a uno mismo en la agenda de los demás que, con seguridad, más pronto que tarde, pedirán fotos para una promoción a cambio de la siguiente ronda en el bar y decirles que no puede ser un muy mal trago.

Con la acreditación en la mano
Una vez conseguido lo que yo llamo “el cencerrito” (un montón de ellos en la foto), a pie de escenario escucharemos el clásico y, ya mítico: “tres primeras sin flash”, que es el tiempo y la forma en la que nos permiten hacer fotos en estos casos.

Como dije al principio del post: es mucho más fácil, y agradecido, ir a fotografiar conciertos pequeños y medianos.

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4 thoughts on “Cómo fotografiar conciertos (I). Meter la cámara al recinto …y usarla

  1. Dena Flows Mar 24,2010 18:29

    Soy de palabra 🙂

    No prometo plazos, pero sí que llegaré al final.

    Y cierto, he olvidado los festivales gratuitos. ¡benditos comentarios! 🙂

    Respecto a lo de las cámaras, pues, no sé. A ver, cuando es molesto, es molesto, no cabe duda. Si te ponen algo delante de tu línea de visión, pues jode. Pero ¡vamos!, que si ponen un litro de cerveza (que pasa) o un brazo extendido con unos cuernos (que pasa mucho), pues también es molesto. Son cosas con las que hay que apechugar. A día de hoy, no contar con eso es como pretender que no te empujen en primera fila de un concierto punk (de los de antes).

    Por otra parte, como fotógrafo, pienso en las fotos horribles que están sacando y, pienso que andar molestado a los demás para eso, cuando somos muchos los fotógrafos que ponemos a su disposición, en nuestras webs, fotos decentes, no tiene mucho sentido, pero bueno…

    Tengo en cartera dedicar un post al tema del público. Y lo haré: prometido.

  2. Dabidigo Mar 24,2010 18:06

    Veo que eres fotografo de palabra y has empezado a desarrollar “Como fotografiar conciertos”.

    El único recurso que nos queda a los fotógrafos aficionados son los conciertos en sala y conciertos en exteriores gratuitos (Aste nagusia, festival de blues …) que no mencionas en el post y que son muy interesantes.

    Por cierto, ¿que opinais sobre estar viendo el concierto y tener a 50 tios delante tuyo grabandolo o sacando fotos con un móvil? A mi me come por dentro.

    Un saludo
    Dabi

  3. Eneko Garcia Mar 23,2010 09:16

    Gran post!
    Aún no me he presentado en un concierto con la reflex, pero el dia que lo haga seguro que estos consejillos me vendrán bien. Un saludo!

  4. Oscar Mar 23,2010 09:15

    No puedo estar más de acuerdo, mi voto va también para los pequeños y medianos conciertos. Son los mejores, sin duda, para disfrutar tanto de la música como de la fotografía. Y por lo general, como comentas, sin problemas burocráticos.

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