New York, New York. Para foteros, para rockeros, para todos

Para introducir el tema de mis fotos de viajes, nada mejor que empezar por la capital del mundo: Nueva York.

Sobre Nueva York podría estar escribiendo horas. El caso es que ya lo hice, hace tiempo, y el escrito ha resultado útil a otras personas después, así que lo aprovecharé aquí. Le doy así más difusión, a la vez que lo tengo a mano para quien me lo pida de nuevo.

Lo escribí para un foro así que la versión que corto-y-pego aquí la he tenido que adecuar a éste su nuevo continente.

Todo lo escrito hace referencia al mes de Julio de 2007.

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A modo de titular
Nueva York es la ciudad a la que me iría a vivir, se pudiese hacerlo sin necesidad de trabajar para ello.

A modo de impresiones
Urbanita irredento que soy, tenía a Nueva York como mi meca y siempre he pospuesto este viaje por querer llevarlo bien preparado, sobre todo, controlando inglés mejor de lo que lo hago. El caso es que, por H o por B, al final he ido allá en sustitución de otro viaje. Aún así, la que era mi meca, sigue siéndolo. Decididamente, Nueva York es LA ciudad. Cuando se dice que es la capital del mundo no se exagera ni un poco.

En todo caso, la primera impresión fue decepcionante. Supongo que, tras haber estado previamente en Chicago, ya no me impresionaron tanto los rascacielos o, tras haber estado en Shibuya, Times Square parece una plaza de pueblo. O tras haber paseado por los Campos elíseos las famosas avenidas, incluída la 5ª, parecen calles de un casco medieval. De hecho, no son más anchas que la propia Gran Vía bilbaína y, por descontado, muchísimo más estrechas que la Castellana de Madrid.

Decididamente, Nueva York no es una ciudad que atrape a primera vista. Dejémoslo claro, no es una ciudad bonita (más adelante matizaré ésto).

Pasada esa primera impresión, según se va pillando el tranquillo al ritmo (frenético) de la ciudad, es cuando uno queda atrapado, porque lo que verdaderamente engancha de Nueva York es que allí pasan cosas. Todo el rato. A todas horas hay algo programado que hacer pero, más allá de lo programado, si se va con ojos curiosos y los oídos abiertos, en Nueva York pasa que delante de tí en el autobús hay un venerable anciano que lee una novela en español (teniendo cero pinta de latino) y una fila más allá dos asiáticos leen sendos periódicos en asiático (supongo que chino, pero podría ser coreano). En Nueva York pasa que mientras haces fotos desde lo alto del Rockefeller, a tu espalda un cuarentón le está pidiendo matrimonio, con anillo y todo, a una cuarentona que, por cierto, le sacaba la cabeza en altura a él… ¡qué envidia! 🙂

En Nueva York he estado 3 semanas y he dejado highligths sin visitar: no me ha dado tiempo. Supongo que eso lo dice todo. Hay museos interesantes que requerirían semanas de visitas para agotarlos, especialmente el de Museo Historia Natural y el Metropolitan museum y decenas de conciertos todos los días, de pago y gratuitos, al aire libre y en salas.

En Nueva York hay muchísima vida callejera. Millares de tiendas en las calles y, a diferencia de las demás ciudades yankis que he visitado, montones de cafés, bares y restaurantes con terraza y/o abiertos; que invitan a entrar, vamos.

Los parques –Central Park y los pequeños- están a rebosar siempre y suelen tener algo que contemplar en todos los casos, ya sea un espectáculo callejero o vendedores callejeros o gente aprendiendo a pintar con acuarelas.

He dicho antes que no es una ciudad bonita y, ciertamente no creo que lo sea, pero tiene muchas cosas con las que deleitar la vista (aparte de la ingente cantidad de macizas de todas las razas que andan por la calle). Si se pusiesen juntos todos los edificios dignos de ser contemplados, quitando de la vista el montonazo de edificiosos viejos, feos y malcuidados que rodean algunos de ellos, harían un conjunto formidable: rascacielos como el Woolworth, entre otros; edificios neoclásicos como la Central Library o el Metropolitan museum; el Guggenheim; la estación de Grand Central, etc.

A modo de guía
Lo primero, nada más llegar, hay que comprarse una MetroCard de las de acceso ilimitado. La de un mes cuesta 65$ y te permite acceso al metro y a los autobuses MTA (queda fuera el LIRR, que es muy improbable que se necesite y el PATH para ir a Hoboken, que cuesta 1,50$ el trayecto y no se usa mucho… quizá nada). Hay MetroCard de un día y de una semana también. Que cada cual considere cómo le sale más a cuenta. Manhattan, sobre todo Downtown, es andable, pero andando no llegas a tiempo a ningún sitio. En autobús tampoco, sólo lo recomiendo cuando no se tenga prisa, porque el tráfico es infernal. Por supuesto, es imprescindible el mapa del metro y de las líneas de autobus. No es un metro sencillo precisamente. Parece que lo es porque, en principio, en Manhattan todas las líneas van o bien hacia downtown/brooklyn o hacia uptown/queens/bronx, pero tiene mucha más telita que cortar.

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Lo segundo es hacerse con un ejemplar del Village Voice, periódico gratuíto con la agenda de todo. Es semanal y sale los miércoles. Se encuentra (mal) por la calle y, mucho más fácil, en las cadenas de tiendas de discos. Lo más sencillo, porque suele pillar a mano, es en la puerta de la Virgin de Union Square.
[ACTUALIZACIÓN 2010: El Virgin de Union Square ha cerrado]

Con eso ya puede uno progarmarse cada día. Los conciertos de grupos con nombre son prontísimo, a las 7pm, a veces antes. Es un horror. Grupos locales hay tocando a todas horas.

Una cosa respecto a la música en directo que me ha sorprendido mucho es que hay muchos locales que programan 4 o 5 conciertos al día. Conciertos, no grupos. O sea, que para ver cada uno de ellos hay que pagar entrada por separado.

Por otra parte, supongo que ya sabeis que en Nueva York no se puede bailar. El garito debe tener una licencia especial para que se pueda bailar en él. Así, es muy frecuente que los locales tengan mesas en frente del escenario donde la gente está cenando mientras ve el concierto. No ocurre así en los que tienen la licencia pertinente, entonces, son como aquí, con ese espacio vacío para estar de pié.

Vamos con lo concreto
Los highlights (rascacielos, la estatua, museos,…) de la ciudad los llevaréis todos en vuestras respectivas guías, claro (como para todas las ciudades, yo recomiendo la Time Out, de la que existe versión en castellano) así que diré poca cosa:
Respecto a los museos: el Metropolitan museum y el Moma (4ª planta sobre todo, para mi gusto) están de cagarse. El Met necesita un mes intensivo entero para disfrutar de todo lo que tiene). El Moma con un día tiene bastante. Lo más interesante del Guggenheim es la colección permantente y yo ya la había visto casi toda en Bilbao, pero había una expo, creo recordar que se titulaba Anarkia & Arcadia, o algo así, de post-impresionistas italianos (pintura), que me gustó mogollón. Lo demás, todo me pareció un rollo. Casi todo son instalaciones, rollo que no me va, la verdad. A estos 3 museos y al Museo Historia Natural, que también es acojonante y también necesita un mes para ser visitado, da entrada el CityPass, que recomiendo comprar en el primer sitio de ellos que se visite. Incluye tambien subir al Empire State y una vuelta en barco por la isla.

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Y hablando del Empire State, si pensáis subir sólo a un rascacielos yo recomendaría subir al Rockefeller en vez de al Empire. Ya me imagino que es difícil, eligiendo uno sólo, que no sea el más mítico, pero la vista es mucho mejor desdel Rockefeler, no tiene colas y está mucho mejor montado el tinglado y… desdel Rockefeller se ve el Empire formidablemente, entero. Obviamente, desdel Empire no. Si tenéis la fuerza de voluntad de no elegir el mítico, yo no dudo ni un poco en este consejo. De hecho, al Rock, yo subí dos veces y, tras ellos, el Empire me resultó decepcionante.

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Para ir a la Estatua de la Libertad hay que madrugar. Yo no fuí, claro 🙂
[ACTUALIZACIÓN 2010: viajeros recientes me confirman que ahora se puede conseguir entrada vía internet]

El ambientillo, los bares, las tiendas
Aunque hay zonas con ambientillo por todas partes, la zona más obvia y, a mí, la que más me gustó, es el Village.

En mi opinión el West Village y Tribeca (Washington Sq; Bleecker St., y, de ahí, hacia el sur) molan más para la tarde y pasear e ir relajado, sin que esté mál por la noche, claro.El East Village (Alphabet City, Ludlow, St. Marks pl.), al contrario, para la parranda nocturna, sin estar mal por el día, sobre todo St. Marks pl.

Union Sq. los sábados por la mañana (y casi todo el resto del tiempo) también es visita obligada. Mucho movimiento.

Muchos de los garitos están en esas zonas (Avenue A, Avenue B, por un lado, Bowery y Bleecker por otro). Yo os aconsejo pasearos por ellas además de ir a los garitos concretos, pues hay mucho más.

Citaré un par de ellos: El Terra Blues es un buen garito de blues (bastante mejor que los de Chicago; en bleecker st. Junto a él hay 5 o 6 garitos en los que tomar algo mientras hay música en vivo; no tan guapos).

El otro es el el Hogs and Heifers (859 Washington St.,nr. 13th St.), que me da pié a hablar de otra zona: el Meatpacking district. Si os da el tiempo de la vista, creo que es un barrio que merece una visita. Es una zona adoquinada que, como su nombre indica, está llena de almacenes de carne. El caso es que es una zona en alza (de rollo moda guay) y se da una mezcla de lo más curiosa de lonjas de carne desvencijadas al lado de tiendas de alta moda y alcurnia. Resulta muy curioso y, allí está el Hogs and Heifers garito redneck a tope; con pegatinas en las ventanas para que no entre la luz del día, “Bad to the bone” a toda pastilla a las 5 de la tarde, cienes de sujetadores colgados de la pared de la barra y las camareras echando broncas a los clientes con un megáfono. Magnífico lugar :-).

Si salís del barrio por la 14th dirección a la 8ª avenue (supongo) … bueno, hacia el este, en la primera intersección grande hay un restaurante de carne, del que no recuerdo el nombre (Old noséque, Old Steadhome, o algo así); es elegante, dan filetes de Kobe incluso y es carillo, pero si os queréis dar un homenaje de buena carne, ese es un sitio seguro.

Tiendas de discos hay una en Bleecker, por la zona del Terra Blues que tiene una pinta acojonante, todo vinilo. Por eso no entré, que me daba miedo tener que comprar otra maleta. Y, en el East Village, en St. Marks pl. dos de CD, con gran oferta barata de segunda mano. Ahí me gasté yo los cuartos. La calle, además, mola. Con bastantes tiendas de lo más coloristas, incluida la del merchandising del difunto CBGB.

Otros garitos que tienen buena pinta y a los que no llegué a ir son el Korova Milkbar, que es una recreación del var al que asistían Alex y sus drugos en la Naranja Mecánica y en el 320 de la 5ª avenida, espero recordar bien el número, en todo caso es en la intersección de la 5ª con la 27st) hay un local en la azotea de un edificio de 20 plantas, con unas vistas estupendas del Flatiron y el Empire State (supongo, ya digo que no fui: exigen camisa y zapatos).

Las cervezas cuestan 6$ en casi todas partes. Más 1 de propina por ronda de una persona (o 50 cts por consumición en cada ronda de más de una persona)

Un consejo sobre dónde comer
Para acabar, os cuento una forma de llenar el buche sin gastarse la pasta gansa. Además de comer hot dogs por ahí, que provocan adicción (cuestan 2$; 3 los jumbo) hay por toda la ciudad buffets, algo parecido a los Fres Co., pero con más variedad de cosas. Normalmente suele estar bueno todo lo que dan, cobran al peso y no tienes que dar propina. Al lado del hotel, en el cruce de la 5ª con la 28 está el que más usé yo (Café 28, de nombre). Si pasáis por ahí, podéis aprovechar. El mejor que probé yo fue este Amish Market (no creo que tenía nada que ver con los amish): un supermercado en el que tenían de todo (nunca he visto más variedad de aceites españoles en mi vida… y además los tenían italianos).

Si encontrais alguno de estos establecimientos cuando os entre el hambre, creo que entrar es lo mejor que podéis hacer. También podéis comprar magnífica cerveza belga (Leffé) en esos sitios a 2$ la botella. Te trajinas en el hotel unas cuantas antes de salir y te ahorras una pasta en borrachera también 🙂

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