“Proof” de Jim Marshall. Imprescindible

Proof de Jim Marshall (Chronicle Books, 2004)

“Proof” de Jim Marshall

Hay muchos fotógrafos sin cuyas imágenes el rock, el jazz, el blues no serían lo que son. Hay fotógrafos que son casi tan protagonistas de la historia del rock como los músicos. Hay, en fin, muchos libros de obligada presencia en las estanterías del aficionado a la fotografía musical, pero si tuviese que quedarme con uno, y solamente uno, “Proof” de Jim Marshall (Chronicle Books, 2004) sería el elegido.

Jim Marshall (1938, Chicago) es uno de los fotógrafos que, en los 60s y 70s, puso imágenes al rock. Kilómetros de Kodak Tri-X robaron el espíritu de todo aquel que se pusiera delante de una de sus Leicas, ya fuese Dylan jugando en la calle con un neumático, Johnny Cash mostrando su dedo medio, Hendrix quemando su guitarra, Janis Joplin aferrada a su botella de Southern Comfort, o los Beatles, en cuyo último concierto fue el único fotógrafo con acreditación de backstage.

Sus fotografías han sido primera página en Life y Rolling Stone; portada de más de 500 discos; protagonistas de decenas de exposiciones; testigos de festivales históricos como Newport, Monterey y Woodstock, y las copias de sus fotos no bajan de los mil dólares por unidad: es una leyenda del género.

Aparte de la infinidad de libros que han sido ilustrados con sus fotos, existen cuatro dedicados en exclusiva a sus fotografías: Not fade away (Bulfinch Press, 1997), Jazz (Chronicle Books, 2005), el recientemente editado Trust (Omnibus Press, 2009) y, el que hoy nos ocupa, Proof, de 2004.

En “Proof” encontramos unas 60 fotos. La mayoría posados o instantáneas entre bastidores (el estilo predilecto de Marshall). Sólo dos son de actuaciones en directo. Ni siquiera todas las fotos son de músicos: personalidades como Woody Allen, Allen Gingsberg, Karl Marlden junto a Michael Douglas y otros también están representados.

Todo ello muy interesante, pero lo que hace de Proof un libro de especial interés para el fotógrafo, o aficionado, es que, además de la foto, en este libro se nos presenta la hoja de contactos del carrete. Es decir, además de ver a Johnny Cash enseñando su dedo, veremos las otras 35 fotos del rollo con que se hizo esa foto.

Johnny Cash enseña su dedo a la cámara de Jim Marshall

Johnny Cash enseña su dedo a la cámara de Jim Marshall

Este libro, además de ofrecernos una colección de imágenes con historia, nos cuenta la historia de las imágenes y nos da la oportunidad de meternos en la cabeza de Jim Marshall, de entender su forma de acercarse a las imágenes. Por ejemplo, nos damos cuenta de su gusto por el gesto del dedo que, además de lograrlo de forma espontánea de Cash y Bill Graham, fue buscado deliberadamente, en el estudio, en la sesión con Billy Bob Thornton.

Para colmo de bienes, cada foto se acompaña de unas líneas informativas sobre los pormenores de la toma, de manera que podremos conocer detalles como que la foto de la portada de “At Fillmore east” de Allman Brothers Band no está tomada en el Fillmore de Nueva York, sino en el exterior del local de la banda en Macon, Georgia.

Por resumir, una magnífica oportunidad de penetrar un poco más en un montón de imágenes que son historia de la música del s.XX, es decir, historia del s.XX.

Y, por acabar, un mensaje entre líneas de Jim Marshall para las nuevas generaciones de fotógrafos musicales; sacado de unas palabras para Double Exposure:

“…/…now the restrictions are so great, I won’t work unless I have absolute, total access, and no restrictions.” Jim Marshall

Es decir, no trabaja en las condiciones en las que nos vemos a hacerlo la mayoría de nosotros continuamente. No trabaja si no le dejan hacer su trabajo.

¿Qué ocurriría si todos nosotros estuviésemos en posición de poder exigir lo mismo …y lo hiciésemos?

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Actualización 24/III/2010

Ayer murió Jim Marshall 🙁

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